LLegamos a Hammamet. Al día siguiente partimos y visitamos la gran mezqita de Kairouan y el mausoleo del barbero. Nefta y salida en todo terreno a los oasis de montaña de Chibika, Tamerza y Mides. Museo de Artes tradicionales de Dar Chraiet, en Tozeur. Continuamos hacia el lago salado de Chot el Djerid y llegamos a alojarnos en Douz, donde cenamos en una Haima berebere, con bailes típicos. Nos llevaron también a montar en camello, en las dunas de arena. Tambien contemplamos el paisaje lunar, camino de Matmata y visitamos una vivienda troglodita y una ciudad semitroglodita en Tamezret. Mahdía, que buen recuerdo tomando un té a pié de mar. Sidi Bou Said, Cartago y el maravilloso anfiteatro de Djem, y vuelta a Hammamet... que tormentón nos pilló allí
También en Enero, pero del año siguiente
(del 1 al 8 de enero de 2007) visitamos Marruecos.
Casablanca, con su Mezquita de Hasan II, Rabat y Fez, con sus puertas monumentales del Palacio Real, los curtidores y el mercado de las especies. Meknes, Midelt y Errachidia, atravesando las montañas del medio Atlas, hasta llegar a Erfud. En Tinehir visitamos el Gran Oasis y las Gargantas del Todra, continuando el viaje hacia Ourzazate, con su Kasbah de Taourirt. También llegamos a la maravillosa Kasbah de Ait Ben Haddu. Al final del viaje llegamos a Marrakech... Impresionante. No olvidaré su estupenda plaza Jemaa el Fna, y el contraste entre visitarla de día y de noche. Y que decir de la estupenda cena en el Restaurante Chez Chegrouni, buena, barata y con estupendas vistas de la Plaza y el agradable sonido de las llamadas a la oración, de las mezquitas cercanas
Casablanca, con su Mezquita de Hasan II, Rabat y Fez, con sus puertas monumentales del Palacio Real, los curtidores y el mercado de las especies. Meknes, Midelt y Errachidia, atravesando las montañas del medio Atlas, hasta llegar a Erfud. En Tinehir visitamos el Gran Oasis y las Gargantas del Todra, continuando el viaje hacia Ourzazate, con su Kasbah de Taourirt. También llegamos a la maravillosa Kasbah de Ait Ben Haddu. Al final del viaje llegamos a Marrakech... Impresionante. No olvidaré su estupenda plaza Jemaa el Fna, y el contraste entre visitarla de día y de noche. Y que decir de la estupenda cena en el Restaurante Chez Chegrouni, buena, barata y con estupendas vistas de la Plaza y el agradable sonido de las llamadas a la oración, de las mezquitas cercanas

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